domenica 1 giugno 2008

Cassano, un problema menos para el Real Madrid


Hay que reconocer que el Real Madrid fichó a Antonio Cassano en el momento más inoportuno posible. Llegó en enero de 2006, repudiado en una Roma cansada de su indisciplina y su escasa entrega y a un conjunto, el blanco, que por entonces vivía los últimos coletazos de la ‘galaxia florentina’. En un intento desesperado por reflotar una embarcación que se hundía sin remisión, Florentino Pérez contrató a Benito Floro en sustitución de Arrigo Sacchi como director de fútbol, cargo en el que permaneció menos que un ‘chupa-chups’ en la puerta de un colegio. El ex técnico pretendía españolizar la plantilla y Pérez se sacó de la manga un lateral derecho llamado Cicinho. Tras el brasileño cayó, casi sin querer, Cassano. El italiano venía a reforzar una posición aglomerada por el talento de, entre otros, Zidane, Robinho, Baptista o Guti. Evidentemente, las pretensiones de Floro se quedaron en eso, mientras Cassano, fuera de forma, llegaba para no se sabe qué. La broma le salió a Florentino por algo menos de 6 millones de euros, negocio para una Roma harta de ‘Talentino’ y conocedora que en seis meses finalizaba contrato y se marcharía gratis a otro club.

El verano pasado no quedaba alternativa: Cassano sobraba de la plantilla blanca. Su personalidad, a pesar de una calidad endiablada que apenas mostró en el Santiago Bernabéu, y su altísima ficha, le invitaban a probar fortuna lejos de Chamartín. ¿Qué chiflado estaría dispuesto a adquirir un futbolista problemático, caro y con escaso rendimiento sobre el tapete verde? La preguntaba resonaba en la mente de Ramón Calderón y Pedja Mijatovic hasta que sonó la flauta, procedente de Italia, la casa de Antonio, donde le conocen mejor que a nadie y donde han visto quién verdaderamente es. Así, la Sampdoria se arriesgaba a enturbiar un vestuario pero a la vez fichaba un jugador con ganas de hacerse valer, de demostrar que no está acabado. El Real Madrid accedió encantado a la propuesta de la ‘Samp’, a la que recaló cedido por una temporada con opción de compra de 5,5 millones de euros. Los blancos se hacían cargo de gran parte de su ficha pero al menos se quitaban de en medio un problema, con la posibilidad de que Cassano se revalorizase y quién sabe, hasta sacar tajada de un posible traspaso.

5. Sin duda, un buen negocio y, sobre todo, un problema innecesario menos.

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